7 de febrero de 2017

paseo ahumada

Una anciana pide limosnas en la avenida principal de la ciudad: de su boca brota el desconsuelo. Sentada en su silla de ruedas, rodeada de uniformados de fuerzas especiales, quienes vigilan incesantemente a quienes circulan por dicha avenida principal. 
Sobre las cabezas teñidas, rusias, negras, peladas, rulientas, castañas, acaloradas, adoloridas, piojentas, multicolores, rapadas, podridas; se levanta la frase " selfie - verano ", que no deja de brillar en el cielo junto a la absurda bandera patria, en sintonía con una masa de smog gruesa que vive ya en los pulmones de la anciana, los transeúntes y los uniformados.
Arriba de todos, el sol quema, pero, las mentes permanecen a oscuras. La anciana grita por un megáfono: "Tengo 83 años, soy pensionada y vivo con menos de 95 mil pesos...
-Aunque grita, nadie la oye. Nadie se percata de sus blancos cabellos, ni de sus inmoviles piernas que visten un buzo color plomo.- "...no me alcanza la plata, ya que, estoy enferma..." - las miradas petulantes no sueltan ni un peso. - "...es por eso que necesito su ayuda para poder vivir." -Grita, pero no hay nadie quien la escuche. Todo se sumerge bajo el espectaculo asqueroso de la capital, donde reina el asco, las luces de las vitrinas, las sirenas, las bocinas, el desfile inexplicable de la yuta...

Los reflejos de las ventanas de aquellas monumentales edificaciones ni siquiera tiemblan ante el agudo aullido de la miseria...un sonido subterráneo que solo escuchan los que nacieron gritando el inexorable canto de los pájaros, de las ratas y de los niños abandonados.