8 de noviembre de 2012

Mujer el mundo está amueblado por tus ojos 
Se hace más alto el cielo en tu presencia 
La tierra se prolonga de rosa en rosa 
Y el aire se prolonga de paloma en paloma 

Al irte dejas una estrella en tu sitio 
Dejas caer tus luces como el barco que pasa 
Mientras te sigue mi canto embrujado 
Como una serpiente fiel y melancólica 
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro 

¿Qué combate se libra en el espacio? 
Esas lanzas de luz entre planetas 
Reflejo de armaduras despiadadas 
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso? 
En dónde estás triste noctámbula 
Dadora de infinito 
Que pasea en el bosque de los sueños 

Heme aquí perdido entre mares desiertos 
Solo como la pluma que se cae de un pájaro en la noche 
Heme aquí en una torre de frío 
Abrigado del recuerdo de tus labios marítimos 
Del recuerdo de tus complacencias y de tu cabellera 
Luminosa y desatada como los ríos de montaña 
¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos? 
Te pregunto otra vez 

El arco de tus cejas tendido para las armas de los ojos 
Te hablan por mí las olas de pájaros sin cielo 
Te habla por mí el color de los paisajes sin viento 
Te habla por mí el rebaño de ovejas taciturnas 
Dormido en tu memoria 
Te habla por mí el arroyo descubierto 
La hierba sobreviviente atada a la aventura 
Aventura de luz y sangre de horizonte 
Sin más abrigo que una flor que se apaga 
Si hay un poco de viento 

Las llanuras se pierden bajo tu gracia frágil 
Se pierde el mundo bajo tu andar visible 
Pues todo es artificio cuando tú te presentas 
Con tu luz peligrosa 
Inocente armonía sin fatiga ni olvido 
Elemento de lágrima que rueda hacia adentro 
Construido de miedo altivo y de silencio 
Haces dudar al tiempo 
Y al cielo con instintos de infinito 
Lejos de ti todo es mortal 
Lanzas la agonía por la tierra humillada de noches 
Sólo lo que piensa en ti tiene sabor a eternidad 

He aquí tu estrella que pasa 
Con tu respiración de fatigas lejanas 
Con tus gestos y tu modo de andar 
Con el espacio magnetizado que te saluda 
Que nos separa con leguas de noche 

Sin embargo te advierto que estamos cosidos 
A la misma estrella 
Estamos cosidos por la misma música tendida 
De uno a otro 
Por la misma sombra gigante agitada como árbol 
Seamos ese pedazo de cielo 
Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa 
La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño 

En vano tratarías de evadirte de mi voz 
Y de saltar los muros de mis alabanzas 
Estamos cosidos por la misma estrella 
Estás atada al ruiseñor de las lunas 
Que tiene un ritual sagrado en la garganta 
Qué me importan los signos de la noche 
Y la raíz y el eco funerario que tengan en mi pecho 
Qué me importa el enigma luminoso 
Los emblemas que alumbran el azar 
Y esas islas que viajan por el caos sin destino a mis ojos 
Qué me importa ese miedo de flor en el vacío 
Qué me importa el nombre de la nada 
El nombre del desierto infinito 
O de la voluntad o del azar que representan 
Y si en ese desierto cada estrella es un deseo de oasis 
O banderas de presagio y de muerte 

Tengo una atmósfera propia en tu aliento 
La fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas 
Con su propio lenguaje de semilla 
Tu frente luminosa como un anillo de Dios 
Más firme que todo en la flora del cielo 
Sin torbellinos de universo que se encabrita 
Como un caballo a causa de su sombra en el aire 

Te pregunto otra vez 
¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos? 

Tengo en voz tuya para toda defensa 
Esa voz que sale de ti en latidos de corazón 
Esa voz en que cae la eternidad 
Y se rompe en pedazos de esferas fosforescentes 
¿Qué sería la vida si no hubieras nacido? 
Un cometa sin manto muriéndose de frío 

Te hallé como una lágrima en un libro olvidado 
Con tu nombre sensible desde antes en mi pecho 
Tu nombre hecho del ruido de palomas que se vuelan 
Traes en ti el recuerdo de otras vidas más altas 
De un Dios encontrado en alguna parte 
Y al fondo de ti misma recuerdas que eras tú 
El pájaro de antaño en la clave del poeta 

Sueño en un sueño sumergido 
La cabellera que se ata hace el día 
La cabellera al desatarse hace la noche 
La vida se contempla en el olvido 
Sólo viven tus ojos en el mundo 
El único sistema planetario sin fatiga 
Serena piel anclada en las alturas 
Ajena a toda red y estratagema 
En su fuerza de luz ensimismada 
Detrás de ti la vida siente miedo 
Porque eres la profundidad de toda cosa 
El mundo deviene majestuoso cuando pasas 
Se oyen caer lágrimas del cielo 
Y borras en el alma adormecida 
La amargura de ser vivo 
Se hace liviano el orbe en las espaldas 

Mi alegría es oír el ruido del viento en tus cabellos 
(Reconozco ese ruido desde lejos) 
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol 
Eres una lámpara de carne en la tormenta 
Con los cabellos a todo viento 
Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños 
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo 

Como la mano de una princesa soñolienta 
Con tus ojos que evocan un piano de olores 
Una bebida de paroxismos 
Una flor que está dejando de perfumar 
Tus ojos hipnotizan la soledad 
Como la rueda que sigue girando después de una catástrofe 
Mi alegría es mirarte cuando escuchas 
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua 
Y te quedas suspensa largo rato 
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar 
Nada tiene entonces semejante emoción 
Ni un mástil pidiendo viento 
Ni un aeroplano ciego palpando el infinito 
Ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento 
Ni el arco iris con las alas selladas 
Más bello que la parábola de un verso 
La parábola tendida en puente nocturno de alma a alma 

Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos 
Con la cabeza levantada 
Y todo el cabello al viento 
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña 
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma 
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar 
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento 
Eres el ruido del mar en verano 
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración 

Mi gloria está en tus ojos 
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno 
Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada 
Bajo el silencio estético de inmóviles pestañas 
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos 
Y un viento de océano ondula tus pupilas 

Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia 
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida 
Tu voz hace un imperio en el espacio 
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a colgar soles en el aire 
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito 
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad 
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados 
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter 
Y ese beso que hincha la proa de tus labios 
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida 
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho 
Dormido a la sombra de tus senos 

Si tú murieras 
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida 
Perderían el camino 
¿Qué sería del universo?