los recuerdos de tus actos caen en mi como dagas,
cada vez que traigo al presente todo aquello que me hiciste.
no puedo calmar mi pena ni mi llanto porque el dolor persiste,
porque cuando apareces en mis sueños no son más que pesadillas
porque aún siento que me sigues viendo como una pieza de tu tablero
qué amargo fue aquel camino,
que aún viene a la cabeza cada vez que miro mis manos
y me hablan de amor.
nauseas, otra vez.
cada vez tu retrato superando la escala de grises que posee,
adornado con cucarachas y flores secas
porque sí, probablemente siempre te recuerdo
como la caida más profunda,
como el error más constante
como la herida más grande
nauseas, otra vez.
mee scondo entre libros que no consigo teerminar
en poemas que escribo, una y otra vez
como un mantra
me da verguenza mirarme.
parece que
como ícaro
he vuelto a caer
sin cachar el precio
que era
en realidad yo misma
me puse en la fila de las apuestas
como si realmente no importase lo que pudiera pasarme