30 de agosto de 2018

aun recuerdo las primeras visitas al psiquiatra
yo cacho que nunca se me van a olvidar
todas las veces que me dopé hasta la médula en
pastillas y química para disuadir mi dolor ,
y ponerle punto final a mis respiros insaciables
ya agotados de reflejarse en esta vana dimensión de la realidad.

más que pánico en algunos instantes, temor y miedo.
la incertidumbre más grande
¿realmente así se va a pasar todo lo malo?
 mientras los sedantes, antiepilepticos,
antidepresivos, calmantes, jarabes,destruían una parte de mi
orgánica, cada vez mi corazón hacía su palpitar más lento
y entre los segundos que se hacían como siglos interminables
esperaba el fin. esperaba con ansias que mi corazón se paralizara
hasta la eternidad, que mis pulmones perdieran toda fuerza para seguir
respirando casi mecánicamente.

hasta que empezaba  a sentirlo, empezaba a sentir como se iba la fuerza de mi,
y las lágrimas, como un río, mojando mi cama, la misma cama en la que duermo hoy tranquila.
tormento, tormento. yo no soy un caramelo.
yonací con el tedio y el trauma,
tormento, tormento
vómito y limpiezas estomacales,
tormento, tormento,
pesadillas, temores,
debilidad, romperse.