Esto lo asumimos desde el primer día.
Pese a que la naturaleza dicta un orden y leyes
incuestionables (inmodificables)
nacimos a las afueras de este orden
que en realidad no consiste en nada.
nace desde el primer átomo.
desde la inexistencia.
venimos desde un algo:
desde la calentura de nuestros padres,
una cruel violación sobre un cuerpo
o una ilusión nefasta sobre felicidad
y amor romántico.
sobre la banal posesión se escribe nuestra fútil existencia.
a diferencia del nacimiento del jasmín,
pareciera que toda la sociedad conspiró para que nosotros existiéramos,
a diferencia del ritmo de la casualidad y causalidad que
resuena sobre los rizomas salvajes de la existencia.
nos otorgaron una categoría, una clasificación,
nos quitaron los ojos, nos amarraron las manos,
degollaron nuestra inocencia, los sueños, las ansias
y apuñalaron nuestro pecho.
el mismo día que he nacido, morí.
Nos perdimos de la vida.
o ella nos perdió a nosotros...